Clima favorable y avances entre China y EEUU propician repunte del mercado sojero

La evolución del clima en Sudamérica, sobre todo luego de la sequía de diciembre en Brasil, y las negociaciones entre China y Estados Unidos, cuyo resultado abriría la puerta a las compras de soja norteamericana por parte del país asiático, determinarán el precio de la oleaginosa a futuro. 

Hacia la mitad de febrero se empieza a tener un panorama más claro acerca de la producción en esta parte del continente. Durante los primeros dos meses del año Brasil y Argentina han mejorado sus condiciones climáticas. El primero con mejores lluvias y el segundo con clima más seco, que le permitió ir reduciendo las zonas con exceso de agua.

Brasil ya cosechó el 30% de su producción estimada, sobre todo en los estados de mayor concentración productiva. El grueso de la pérdida ya fue ponderado y seguramente habrá nuevos ajustes pero de menores proporciones.

Hoy los analistas y, sobre todo el mercado, bajaron su estimación de 120/122 millones de toneladas iniciales a los 113/115 millones, es decir una pérdida promedio de 7 millones de toneladas. Los pronósticos climáticos hacia adelante no proyectan mayores problemas y esto le da un tono de tranquilidad a los precios.

Por otro lado, también hubo avances en la guerra comercial entre China y Estados Unidos. La conversación entre los dos países comenzó con una reunión en diciembre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping,  en Argentina en el mes de diciembre. Esto llevó a una primera ronda de compras de soja estadounidense por parte del país asiático, que sumó 5 millones de toneladas. Posteriormente, entre finales de enero y principios febrero, hubo una segunda ronda de compras de otros 3/4 millones de toneladas, lo que iría completando los 10 millones de compras que esperaba el mercado.

Por último, para quitar un poco más de incertidumbre, el 8 de febrero se divulgó el reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) que estaba suspendido desde enero por el cierre administrativo del gobierno de Donald Trump.

El esperado informe define la producción final de Estados Unidos, los stocks reales al 1 de diciembre y la actualización de la producción estimada de Sudamérica e importaciones chinas. Los resultados no presentaron sorpresas. En resumen, analizando los fundamentos del mercado se observa que en Estados Unidos los stocks al final de la campaña serán cercanos a 25 millones de toneladas, los más altos de los últimos 30 años. El año pasado fueron menos de la mitad y hace tres años apenas cinco millones.

Si a esto se le suma que, aún con la merma de producción de Brasil, Sudamérica se proyecta con más de 180 millones de toneladas, próximo a un nuevo récord productivo -el año pasado solo produjo 168 millones-, se avizora un mercado bien abastecido.

Por el lado de la demanda, el USDA nuevamente bajó la estimación de las importaciones chinas de 90 a 88 millones de toneladas. Si bien redujo los stocks mundiales estimados respecto del último informe, los mismos aumentaron un 2,5% respecto del año pasado.

El avance del calendario va quitando incertidumbre y esto en los mercados se traduce en menos volatilidad y menor prima de riesgo en los precios. Desde el punto de vista climático todavía queda el final de la etapa productiva y se espera que al momento de entrar la cosecha no aparezcan las lluvias, como ocurrió en Argentina hace unos años atrás.

Por Carlos Sanchez Negrete 

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