Cultivos de Invierno

De cara a una nueva campaña de invierno los productores comienzan a sondear las oportunidades de negocios que aparecen en el horizonte. Entre las posibilidades que se están manejando con más fuerza aparece el trigo, que viene de una campaña 2018 de muy buena performance productiva.

En este contexto, ADP, en una serie de reuniones de salón que tuvieron lugar en Dolores, Ombués de Lavalle y Young, dio a conocer la paleta de trigos con la que contará en la próxima campaña. ADP, uno de los referentes en el marcado de genética de trigo, sumó a su portafolio dos variedades nuevas: Guayabo y Jacarandá.

El buen ánimo en los productores en general se percibe. Venimos de una muy buena campaña de invierno en términos productividad y calidad y los cultivos de verano se muestran prometedores. Evidentemente aún falta una parte muy crítica del cultivo que es la cosecha para poder tener un balance definitivo, pero la foto a la fecha es buena.

En este contexto, de no ocurrir algún imprevisto importante es probable que el área de trigo durante la próxima zafra de cultivos de invierno crezca.

Los trigos de ADP

Este año incorporamos dos nuevos productos a la paleta de trigos, los trigos Guayabo y Jacarandá. Ambos son dos materiales franceses del criadero Florimond Desprez, de muy alto potencial y completo perfil sanitario. Ambos son productos seleccionados por ser los más promisorios de nuestra línea de trabajo de investigación de “alta productividad, siendo del mismo criadero trigo Algarrobo, que fue el año pasado el cultivar más sembrado del país. Guayabo y Jacarandá rinden a la par o incluso por encima de Algarrobo, siendo más sanos sobre todo ante una enfermedad que es la roya estriada, que últimamente ha estado afectado a este último cultivar. Además, lo complementan en ciclo, siendo Guayabo más largo a madurez fisiológica lo que permitiría adelantar la fecha de siembra respecto a Algarrobo. Jacarandá lo complementa por el lado del ciclo intermedio corto, es un cultivar que es cuatro o cinco días más corto de ciclo, lo que permitiría poder sembrarlo hasta una semana posteriormente a lo que se siembra normalmente el Algarrobo”.

Complementa la paleta de productos el trigo Curupay, un trigo de ciclo largo, de máxima calidad panadera y de muy buen potencial que se ha ido posicionando como el trigo de calidad superior más sembrado de Uruguay, ocupando casi el 10% del área sembrada del país.

Calidad y rendimiento

Dentro de las cosas que hemos ido aprendiendo es que tanto rendimiento como calidad se pueden regular interactuando genética y manejo, de acuerdo al marco que nos imponga el famoso “efecto año”.  Desde hace un tiempo ADP ha dividido su programa de selección de materiales en dos líneas de trabajo, la línea de trabajo de “ALTA PRODUCTIVIDAD”, enfocada en aumentar la productividad en materiales de calidad aceptable, y la línea de “CALIDAD”, que busca mejorar la calidad en materiales de rendimiento alto.  No es ninguna novedad que no se ha encontrado aún un trigo que sea el que rinda más y que tenga mejor calidad y además sea el más sano. Es una constante en la biología que a medida que mejoramos en un sentido de interés perdemos en otro sentido. Esto más o menos pasa también en la relación Calidad/Rendimiento. Dicho esto, también es cierto que no siempre ocurre que si se aumenta el rendimiento se va a perder calidad o viceversa, y es aquí donde empieza la selección fina y el manejo especifico de cada material, saber determinar cuánto estamos dispuestos a ganar o perder en un sentido u otro. Con este concepto de fondo es que se decide en ADP que materiales promover.

Cuando estamos planificando una nueva campaña, y creo que esto se acentúa más aún más en el cultivo de trigo, la mayoría de las variables importantes que definen al negocio no las tenemos del todo claras a la hora de la siembra. Esto es algo normal y como agricultores estamos acostumbrados a vivir con ello. Ahora bien, sí hay cosas que sabemos y que hacen al conocimiento de nuestros sistemas. Este conglomerado de información generada tras años de investigación, ensayos, error, pruebas, años contrastantes, etcétera, nos permite generar un “árbol de toma de decisiones” que cada productor ajusta a su experiencia, expectativas y capacidades.

Luego de un invierno como el que pasó, donde se dieron muy buenas condiciones para el cultivo desde el arranque y se mantuvieron durante todo el ciclo quizás enmascaró algunas cosas que no debemos pasar por alto. El haber tenido una seca en el verano previo, que obligó a la soja a comportarse más como un cultivo de cobertura de verano, que no extrajo grandes cantidades de nutrientes del suelo y que quedaron disponibles para el cultivo siguiente, explica gran parte de todo lo bueno que vino después en el invierno. La cuestión aquí es que al ver los cultivos de soja de hoy estamos en una situación diametralmente opuesta al año pasado en todo sentido. Esto significa que en suelos con gran historia agrícola y que arrojen buenos rendimientos vamos a tener que ser muy cuidadosos con la nutrición del invierno, porque la capacidad de aporte del suelo va a ser baja. Es ahí donde se necesita de toda la información de conocimiento específico de cada cultivar y  su manejo para optimizar un recurso limitante como los nutrientes, y no agregar de más donde no vamos a esperar respuesta o quedarnos “cortos” en una situación de alta respuesta.    

Variedad por variedad

CURUPAY

Curupay es un trigo de ciclo largo, que nosotros recomendamos sembrar a partir de los primeros días de mayo. A pesar de su ciclo no recomendamos anticipar demasiado la fecha de siembra de mayo ya que hemos generado experiencias con fechas muy tempranas, probando desde 15 de abril, donde ha demostrado algunos problemas de pietín y complejidad para manejar los pulgones. Se puede sembrar sin problemas después de los primeros días de mayo y eso estaría dando cosechas desde mediados a fines de noviembre y se puede extender la siembra hasta el 5 o 10 de junio con cosechas del 5 al 8 de diciembre. En términos de población, manejamos entre 30 y 35 plantas logradas por metro lineal como población óptima. Es un trigo que tiene un muy buen crecimiento vegetativo inicial, hace mucho follaje rápidamente. Curupay es un trigo de máxima calidad, que no descuida el potencial de rendimiento. Es un trigo que cuando se complica el año en el momento de la cosecha defiende mucho al productor y el mercado lo busca y lo paga.

GUAYABO

Guayabo es un ciclo intermedio largo, para sembrar a partir del 5 o 10 de mayo en adelante, que podemos sembrarlo hasta el 10 o 15 de junio sin problemas. Es un trigo de muy alto potencial, muy sano y estable (quedando primero en el análisis conjunto trianual de Evaluación Nacional de Cultivares INASE-INIA). Recomendamos sembrarlo buscando 35 a 40 plantas logradas por metro lineal para obtener los mayores rendimientos.

ALGARROBO

Es un ciclo medio, para sembrar a partir del 10 al 15 de mayo y para sembrarlo hasta el 10 al 15 de junio, incluso hasta el 20 de junio. A medida que se avanza en la fecha de siembra no se perjudica al trigo, pero sí se extiende la fecha de cosecha y de ese modo se incide con un perjuicio en la fecha de siembra de la soja de segunda.

JACARANDÁ

Jacarandá es un trigo de ciclo intermedio a corto que se destaca por su altísimo potencial productivo y su buena sanidad. Hoy por hoy es de los materiales más productivos del mercado (Evaluación de Cultivares INASE-INIA), para plantar desde el 15 al 20 de mayo en adelante y hasta finales de junio. Es un trigo que macolla relativamente menos que los otros, recomendando poblaciones de 40 a 45 plantas logradas por metro lineal.

Por Ing. Agr Manuel Artigas – Resp de Investigación y Desarrollo en Semillas

MÁS NOTICIAS