El clima sudamericano aumenta su incidencia sobre el precio internacional de la soja

Comienza enero y los cambios climáticos en Sudamérica comienzan a marcar su influencia creciente sobre el precio internacional de la soja. Esto se debe al aumento proporcional de la participación de la región en el mercado mundial de la oleaginosa. Para ver su influencia, basta leer el comportamiento de los precios en Chicago.

 

A mediados de noviembre, la sequía en Argentina, Uruguay y en menor medida en parte del sur de Brasil, produjo una suba en los precios de la soja en la posición julio 2018 del CBOT, que alcanzó su pico el 5 de diciembre, cuando totalizó un aumento de US$ 15 por tonelada.

 

A partir de ese momento las lluvias aliviaron la situación y los pronósticos auspiciaron más humedad en el futuro pero con mucha variabilidad. El mercado rápidamente tomó este nuevo escenario y desde el 5 de diciembre hasta el 28 de diciembre la soja julio bajó US$ 21 por tonelada.

 

El inicio de enero nos encuentra con una situación más aliviada, pero con necesidad de nuevas lluvias, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, en el nordeste y el noroeste argentino, y en Uruguay. Los pronósticos indican más lluvias para fines de enero y precipitaciones normales en febrero.

 

Sin embargo, los productores sudamericanos no están tranquilos y no están vendiendo la soja nueva. Un detalle muy importante es que cuando dejamos de mirar el mercado de Chicago y analizamos el comportamiento de los mercados regionales, percibimos que no han copiado el movimiento bajista en su proporción. Esto ha producido un fortalecimiento de los “Basis” que sería bueno aprovechar.

 

Los cuadros de oferta y demanda por ahora no muestran argumentos alcistas hacia adelante, dado que se respaldan en la fuerte recuperación de stocks en Estados Unidos y en la gran acumulación de stocks de la campaña anterior en Sudamérica, que amortiguan las dificultades productivas de la región.

 

Todavía faltan casi dos meses de un mercado climático que anticipa volatilidad y todavía no está definida la cosecha en Sudamérica, pero no hay que perder de vista lo que muestran los fríos números de stocks proyectados, que necesitan un fuerte impacto productivo para convertir a los mercados en alcistas.

 

Por Carlos Sánchez Negrete.

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