El mercado de la soja inició una temporada de recuperación

Desde finales de mayo hasta mediados de julio los precios de la soja en el mercado de Chicago mantuvieron una tendencia a la baja muy fuerte. El 16 de julio se registró el precio mínimo, de US$298/tonelada, el más bajo de los últimos 10 años. A partir de esa fecha, el mercado inició una recuperación al alza de US$ +27/tonelada. La explicación se puede atribuir a que gran parte de los factores bajistas ya estaban descontados en los precios.

Estos factores son el clima favorable, que el mercado traduce en expectativas de mejores rindes y mayor producción en los futuros informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), y  por otro lado los efectos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

La incógnita que ahora se presenta es saber si lo peor ya pasó y si el mercado podrá sostener y continuar este sendero. Parecería poco probable que los precios reboten en forma de V, desde un valor mínimo para iniciar una tendencia alcista sostenida. El proceso técnico más común es la de retestear las zonas bajas y consolidar un rango de precios mínimos, que sirvan de sustento para afianzar una suba más robusta.

Desde el punto de vista de los fundamentos, es esperable un aumento de rindes, que se traducirá en mayor producción y consecuentemente en un aumento de stocks finales.  La sorpresa sería que esto no termine ocurriendo, como espera el mercado, y podría tener un impacto en los precios al alza. Dependerá también del clima, cuyos pronósticos para agosto no son tan favorables como antes. Se anticipan períodos de calor y lluvias en general por debajo del promedio.

Por otra parte, los cultivos se encuentran en muy buena forma, ya que el 70% están en estado entre bueno y excelente. Cabe recordar que el clima de agosto es determinante para los rindes de la soja en Estados Unidos.

En cuanto a la demanda, el escenario más probable es que no haya solución en el corto plazo al conflicto entre Estados Unidos y China. En este escenario China disminuye su producción de carne, diversifica la fuente de proteína vegetal sustituyendo soja por importaciones de colza, girasol, etc. y aumenta los orígenes de abastecimiento a Rusia, Ucrania, Canadá, etc. Todo esto en detrimento de la demanda de soja.

En julio el USDA bajó la estimación de importación de soja de China de 103 millones de toneladas a 95 millones, y es la primera vez que baja las importaciones de soja respecto del año anterior (97 millones de toneladas ).

Sin embargo, si analizamos la situación de stocks de soja hacia adelante en Sudamérica, que es la única fuente de abastecimiento de China, vemos que a partir de octubre caen fuertemente. Se estima que los stocks caerían en octubre casi 10 millones de toneladas respecto al mismo mes del año pasado, y que Brasil que hoy es el único proveedor de poroto de soja a China, debería importar 1 millón de toneladas desde Estados Unidos para empalmar con la nueva cosecha.

De octubre en adelante nos encontraremos que toda la demanda mundial irá a Estados Unidos y por tanto deberíamos ver una presión en los precios de Chicago.

Por Carlos Sánchez Negrete

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