Incertidumbre en el mercado sojero ante la guerra comercial de EE.UU con China y México

El clima en el cinturón sojero-maicero estadounidense se mantiene a niveles de excelencia. Sin embargo, los buenos resultados que cabría esperar debido a este factor se ven amenazados por la guerra comercial entre Estados Unidos (EE.UU) y China, que amenaza con ampliarse a otros socios comerciales del país norteamericano como México, impactando en cultivos como el maíz.

Entre el 25 de mayo y el 5 de julio, la soja y el maíz bajaron US$ 75 y US$ 25 por tonelada respectivamente en el mercado de Chicago. La excepción fue la jornada del 6 de julio, cuando entraron en vigencia en China los aranceles del 25% a la importación de la oleaginosa desde EE.UU.

En dicha oportunidad, el Chicago Board Trade (CBOT) experimentó una suba de US$ 14 USD, haciendo que el maíz incorporara tres dólares a su precio. Esto demuestra el fuerte grado de incertidumbre que despiertan las intervenciones políticas en la determinación de los precios en el mercado.

Los motivos de la suba hay que encontrarlos en los pronósticos climáticos más calurosos y secos para la zona productiva de EE.UU y en que todos los argumentos del impacto de las tarifas se encuentran descontados en los precios.

En las últimas semanas se registró una importante caída entre los productores, tanto norteamericanos como de Brasil y Argentina. Al dejar de vender, el mercado queda desprovisto de una oferta genuina

Según los analistas, como contrapartida los fondos especulativos han obtenido buenos resultados. Desde mediados de abril colocaron más de 30 millones de toneladas en el mercado de futuros de Chicago.

En esta situación, la soja de EE.UU no es rentable, colocando el centro de la discusión en qué tipo de ayuda dará el gobierno a los productores, que en su mayoría que votaron al actual Presidente, Donald Trump. Sin acuerdo en la guerra de tarifas, cabe esperar que los subsidios recobren su protagonismo.

EE.UU todavía tiene pendientes de embarco 800.000 toneladas de cosecha actual con destino a China, a lo que se debe sumar entre 500.000 y un millón más de colocaciones con destino desconocido, que probablemente también sea el país asiático. Al no ser embarcados, los stocks finales se incrementarían un millón y medio de toneladas en promedio.

La proyección del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) son de seis millones de aumento de las exportaciones en 2019, meta de difícil cumplimiento ya que China compra más del 60% de la soja que exporta al país norteamericano americano. Como consecuencia, es probable que en los próximos reportes del USDA desciendan las colocaciones en el extranjero y consecuentemente asciendan los stocks finales, configurándose como un factor bajista para los precios.

Ante esta coyuntura, cabe esperar que el impacto tarifario esté bastante descontado en el corto plazo y que los pronósticos climáticos no sean tan favorables hacia el futuro, lo que puede provocar cierto rebote y que el mercado busque un nuevo rango de equilibrio de precios. Sin embargo, si la guerra comercial se mantiene, el nuevo escenario también lo hará y la tendencia bajista continuará.

Ante este tipo de incertidumbre lo más recomendable es trabajar con coberturas con opciones. Los modelos de valorización de opciones trabajan con distribuciones aleatorias que determinan las probabilidades y por tanto, los acontecimientos disruptivos están infravalorados.

Por Carlos Sanchez Negrete.

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