La importancia de realizar una meticulosa planificación financiera

Cuando la soja culminó su último ciclo productivo, dejando pérdidas importantes, los productores se enfrenaron a la decisión de invertir en cultivos de invierno, cuyos riesgos son mayores, o poner nuevamente todas las fichas a la soja.

 

Si no se hacían nada, nada iban a conseguir. Esperar implicaba no tomar riesgos aparentes pero salvo que ocurriera un milagro, habría que esperar un año para obtener resultados. La realidad es que el riesgo sería aún mayor al estar jugados a un solo cultivo, mientras que en invierto sería posible repartir mejor las inversiones y, por lo tanto, los riesgos.

 

El ciclo de invierno no se ha terminado y no quiero contar los pollitos antes de nacer pero ha venido muy bien en general. Sin embargo, es necesario centrar el análisis en el manejo financiero.

 

Se debe tener muy claro el flujo de fondos de la empresa agropecuaria, considerando en forma acertada las entradas y las salidas para los próximos doce meses y teniendo en cuenta el análisis del mercado.

 

Comienzo el análisis financiero por la cebada. En mi esquema de asesoramiento aprovechamos los precios arriba de los US$ 205 para hacer fijaciones en un rango de 1.500 kg a 2.500 kg por hectárea, decisión tomada por análisis de mercado, de costos de cultivos y de flujo. Esto nos permitirá generar fondos para diciembre – enero.

 

Si el trigo Chicago -y por lo tanto la cebada en Uruguay- remonta arriba de los US$ 200 antes de la trilla, cerraría algo más en esos valores. Después de la trilla vendería todo lo que me quedo sin vender, no importa el precio.

 

Si es poco volumen y no me mueve la aguja, ahí cerré mi cultivo de cebada. Financieramente voy a cobrar todo e inyectar buena dosis de dinero a mi flujo. Si el volumen es interesante como porcentaje del total producido, además de la venta tomo un 10% de ese dinero y sigo con la posición en Chicago.

En cuanto a la colza, al momento productivamente están muy lindas en general. ADP está en la búsqueda continua de negocios buenos e interesantes, que al día de hoy dejan una ecuación positiva. No especularía mucho con la colza, si el negocio me da, cerraría precio y haría caja temprana durante la cosecha.

En cuanto al trigo, en los últimos años ha ocurrido que tenemos un repunte importante del precio sobre julio, agosto y setiembre del año siguiente, y creo que este año no va a ser la excepción.

Ante la necesidad de fondos, el esquema se arma de la siguiente manera: en colza cobro temprano, noviembre-diciembre, en cebada cobro para diciembre – enero, y las necesidades restantes para esas fechas y hasta abril o mayo las debo cubrir con trigo.

De aquí sale cuánto debo vender para cubrir esas necesidades de fondo. Lo que deba vender lo tengo que hacer ahora, antes de que arranque noviembre o a lo sumo hasta la primera semana de noviembre. Después de esta fecha arranca la presión de cosecha de Brasil, luego Argentina, y luego la propia.

Este año es importante recordar que la industria uruguaya ha quedado bastante monopolizada, por lo que no veo desde diciembre a marzo buenas expectativas de precio interno. El trigo que se pueda guardar que exceda las necesidades de fondos lo esperaría a agosto de 2019.

Por Pablo Della Mea.

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