La zafra de terneros promete

Los dos principales factores que determinan el precio del ganado de reposición son la cotización del gordo y, fundamentalmente, las condiciones forrajeras. Este otoño ambos han jugado de forma muy positiva —más allá de que a comienzos de abril se advierte falta de agua en varias regiones— y determinaron un fuerte empuje alcista en los precios de la reposición durante los meses del verano.

Entre los otros factores que han jugado de forma decisiva en los precios del ternero en los últimos años se agregó la exportación en pie. Entre 2016 y 2018 han salido vivos en los barcos entre 300 mil y 400 mil animales de esta categoría por año, poniendo un piso elevado sobre las referencias de esta categoría.

Este año, con la moderación de la demanda de Turquía, la exportación está más calma pero eso no ha impedido que el precio del ternero suba US$ 25 cents por kilo. De acuerdo con las referencias informadas por la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG), los terneros de 140-180 kilos se pagaban a US$ 2,08 en la primera semana del año y tenían una referencia en el eje de US$ 2,30 el kilo la semana pasada. La exportación compra, pero lo hace a valores de mercado, ofreciendo US$ 2,30 con pago a 45 días y US$ 2,25 con pago al contado. En los años anteriores se ubicaba un escalón por encima del resto del mercado. La suba del gordo también ha sido expresiva, pero es proporcionalmente mayor la del ternero, elevando así la relación de reposición que arrancó el año a 1,16 y ahora alcanzó 1,24.

Las excelentes condiciones forrajeras del verano reducen la necesidad de los criadores o quienes hacen ciclo completo de desprenderse de animales, con el obvio impacto en la oferta. El interés de la demanda es grande, fundamentalmente de los invernadores, quienes no solo tienen mucho pasto sino también el aliciente de los precios del gordo.

Por lo tanto, la zafra de terneros se presenta prometedora. El año pasado se pagaron US$ 2,00-2,10 por kilo y en este cotizan sobre una base de US$ 2,30. Los criadores recibirán buena plata por sus ventas, no solo por el precio del kilo, sino porque además son una buena cantidad de kilos a vender, visto el volumen de forraje. Como si esta fuera poco, al momento de ir a la casa de cambio, esos dólares rinden más de lo que lo hacían el año pasado.

La industria en el último año ha sostenido la faena con vientres. La mejora del negocio del ternero será una tentación para los criadores para mantener una mayor porción de sus vacas en el rodeo de cría, disminuyendo la oferta para las invernadas y para los frigoríficos. Por lo tanto, la industria deberá tentar con precios todavía más altos si quiere seguir compensando la ausencia de novillos con vientres. Será un desafío difícil vistas las condiciones del mercado de reposición.

Por Ing. Agr. Rafael Tardáguila

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