Lluvias alivian el campo y abren nuevas expectativas para los cultivos

Por: Ing. Agr. Diego Guigou, Gerente de Producción Agrícola de ADP – Agronegocios del Plata.

Llegaron las tan esperadas lluvias y eso alivió un montón. Las magnitudes fueron muy importantes a nivel general y los cultivos se encuentran en plena recuperación.

 

Las lluvias llegaron en el momento justo para muchos cultivos de soja, tanto de primera, así como para los maíces de segunda.

 

Entrando en R1 en la mayoría de las sojas, nos va a permitir fijar un alto número de vainas. Dependerá de febrero si logramos un buen peso de mil y por ende una buena cosecha.

 

En la previa a la lluvia se observaban problemas con arañuela, lo que no se solucionó solo con lluvia, a los cuales debemos aplicar. También aparecen algunos síntomas del exceso hídrico o de tantos días de agua libre sin sol. Como decimos entre nosotros, fueron muchos días para los cultivos con la patita en el agua. Esto sin duda es mucho mejor que la situación previa de sequía, pero nos mantiene alertas frente a otro tipo de problemas que pueden ir apareciendo, más bien del tipo fúngico.

 

Los maíces de primera son los que se llevaron hasta ahora la peor parte de la sequía. Los rendimientos van a estar un poco por debajo de las expectativas donde no se regaron. Incluso hay zonas que terminaron en micropicado.

 

Otra suerte corren los maíces de segunda,a los cuales los armamos con un juego defensivo donde variamos mucho la población según ambientes, con zonas de 40.000 plantas hasta 65.000, aprovechando las nuevas tecnologías en maíz que nos permiten con bajas poblaciones sobrellevar momentos de stress y capitalizar bien cuando se dan las precipitaciones. En este cultivo, aún en etapa vegetativa, nos encontramos avanzando en la limpieza de malezas así como en la nutrición, tanto como con nitrógeno, zinc y azufre.

 

En los próximos días se avanzará sobre la cosecha de maíz para grano húmedo y tendremos la primera evaluación del verano, que ojalá siga con buenas lluvias durante febrero, cuando nos jugamos la productividad de la soja y de los maíces de segunda.