Mercado de soja y maíz se mantiene en rangos acotados y no sostiene tendencia alcista

Terminando la cosecha gruesa en Estados Unidos y en plena siembra en Sudamérica, los precios de la soja y el maíz se mantienen en un rango acotado, sin lograr un impulso alcista ni descender más allá del extremo predeterminado.

 

Cuando los precios están a la baja los productores no venden, se seca la oferta y el mercado rebota a la suba. Sin embargo, cuando toma fuerza los productores vuelcan a la venta los stocks retenidos y los precios bajan.

El primer dato estadístico que demuestra la chatura del mercado es que las volatilidades de los precios de soja y maíz en el mercado de Chicago son las más bajas de los últimos seis años. El segundo es que el rango de precios en el cual se han movido la soja y el maíz tomando el período de mayo a octubre es el menor de los últimos diez años.

 

En el caso de la soja, si analizamos la reacción de los precios a los últimos reportes de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA)  vemos que en agosto, con un reporte que estimó rindes y producción muy por encima de lo que esperaban los analistas, los precios bajaron -12 USD/ton en el día mismo del reporte, pero en las semanas siguientes el mercado recuperó los niveles de precio anteriores.

 

Algo similar pasó con el informe de setiembre, donde la soja cayó -3,7 USD/ton el día de su publicación y recuperó en las semanas siguientes. En octubre el USDA recortó el rinde, contrariamente a lo que venía haciendo, ante lo cual el mercado subió 10 USD/ton ese día para luego bajar y acomodarse nuevamente a los precios anteriores.

La realidad es que la demanda genera una fuerte tracción y las importaciones chinas mensuales de soja se colocan en su nivel más alto en los últimos cuatro años. Cada vez que el mercado baja, los productores los chinos cierran nuevos negocios o hacen fijaciones de precio.

 

Por otra parte, cuando el grano está a la baja los productores dejan de vender y se seca la plaza, lo que produce que el mercado reaccione al alza pese a lo cual no logra iniciar una tendencia alcista sostenida.

 

Estamos en un proceso de recuperación de stocks, que se acumulan en los países exportadores. Al final de la campaña pasada Estados Unidos duplicó los stocks respecto a la anterior. Junto con Argentina y Brasil, el mercado norteamericano suma 70 millones de stocks a fines de agosto pasado contra 55 millones de las dos últimas campañas. Esta situación hace que los compradores tengan una actitud más tranquila en la compra y no se pongan nerviosos con las subas, ya que saben que hay suficiente mercadería. Al mismo tiempo, quienes tienen reservas aprovechan las subas para vender.

Si bien este es el escenario actual, está claro que si se concretase una cosecha normal de soja en Sudamérica y basados en las relaciones de stock/consumo, los precios deberían ser más bajos que los que refleja hoy la posición julio 2018 en el mercado de Chicago, ya que los precios futuros tienen implícita una prima de riesgo climática. Un verano sudamericano con dificultades climáticas puede cambiar fuertemente el comportamiento de los operadores e iniciar una tendencia alcista de precios.

 

Por otro lado, para que en julio del año próximo tengamos precios considerablemente superiores a los actuales, haría falta un clima claramente perturbador. La definición está en la intensidad del problema climático, es decir, en cuánta oferta pueda restar, así como en el comportamiento de la demanda, que hasta ahora ha sido muy cauta.

 

Por Carlos Sánchez Negrete.

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